Años 70 y 80
En 1989 la URSS y el bloque soviético se encuentran más debilitados que nunca. En noviembre el muro de Berlín fue demolido por los propios berlinese
s.
La existencia del SIDA se hace pública por primera vez en junio de 1981 y acabará presentándose ante el mundo como una epidemia de enormes proporciones.
Los videojuegos se hacen cada vez más populares y comienza a extenderse, de este modo, una industria que en la actualidad genera beneficios superiores a los del cine o la literatura. Una nueva cultura, una nueva forma de aprender, interactuar, pensar o entretenerse.
En los años 70 y 80, llega la emocionalidad a las propuestas publicitarias. Cada vez hay más productos que ofrecen lo mismo con el mismo nivel de calidad, y se hace preciso añadir emoción al mensaje para diferenciar a unos productos de otros. Aparece el concepto de marketing mix, en el que el consumidor es el principio y fin de todo el proceso, hay que fabricar el producto que demanda el consumidor.
Ahí comienza a tener fuerza el valor de la marca. Se hace necesario contar con una marca fuerte, que esté por encima de los productos, una marca asociada a determinados valores que encajen con los principios que demandan sus usuarios.

Los contenidos publicitarios pasan en pocos años de informar sobre las ventajas de los productos, a utilizar la seducción como arma para atraer al consumidor, y más tarde la empatía para buscar la relación emocional entre éste y las marcas. La marca, que siempre se ha ocultado en el interior de las prendas de vestir, por ejemplo, se exhibe ahora sin ningún pudor en todo tipo de prendas.
El anuncio de la derecha utiliza dicha seducción para atrapar al consumidor, no sólo con la imagen (bastante sugerente) sino también con las palabras: “Hay gestos que te definen. Hay detalles que te distinguen. Y hay gustos que hablan por ti. Es tu caráter. Es Coronas. Sí. Un tabaco negro insustituible. Un buen tabaco negro. Por las virtudes de su aroma fresco e intenso, Coronas es interesante. Por las situaciones en las que acompaña, brillantes, sensacionales, Coronas es elegante. Por su intenso sabor a experiencia, a calidad, Coronas es algo especial. Es tu carácter. Es Coronas.”
El consumidor hace alarde de sus preferencias y llega hasta el extremo de tatuarse alguna de ellas, como en el caso de Nike, sobre la piel de su propio cuerpo.